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miércoles, 22 de noviembre de 2017

A la vida de un músico cualquiera... por @MiguelGRizo

A lo largo del año se escriben mil artículos sobre Semana Santa, sobre música cofrade o sobre las flores que llevan los pasos, pero nunca he leído un artículo que hable sobre la vida de un músico y sobre las personas que lo rodean, y creo que es necesario hacerlo de una vez, ya que he tenido la suerte de pasar por ello.

El momento en el que te inscribes a una banda es un momento bonito y que recordarás siempre, ya que pasas a formar parte de un gran grupo humano de una calidad notoria y excelente, pero a lo largo de tu periodo en dicha banda sabes que tienes que hacer una serie de sacrificios y esfuerzos a lo largo de todo el año para poder ir a ensayar o ir a tocar con tu banda, y dejar de lado cosas que también te gustan o personas con las que te apetecería estar por cumplir con tus obligaciones.

Porque, aunque no se considere como tal, tocar en una banda a parte de un bonito hobby, es un trabajo. Trabajo que muchas veces se echa por tierra y no se valora por parte de aquellos que no saben los sacrificios que haces durante todo el año para poder estar ahí, sacrificios que haces durante todo el año esperando que llegue un nuevo Domingo de Ramos, y ver durante 8 horas la trasera de un palio (ya quisieran muchos).

Porque amigos, a mí me leeréis criticando alguna marcha, o cualquier cosa tonta de las bandas, pero no me leeréis criticando sobre esto mismo que escribo hoy, sobre el sacrificio humano y personal que hace un músico. A todo aquel que critica eso, le recomiendo que se apunte a una banda un año y luego pueda opinar libremente y criticar sobre este aspecto.


Pero no todo va a ser sacrificios, no todo es malo en una banda. Por suerte, en una banda nos encontramos por el camino a compañeros que pasan a ser amigos, y en algunos casos casi hermanos de sangre. Amigos que hacen agradable tu día a día en la banda, que te animan en los momentos más duros donde estas harto de todo, que te hacen más amena una procesión de 10 horas en un pueblo perdido de la mano de Dios. Amigos con los que comerte ese bocadillo de tortilla, que sabe a gloria, después de una procesión larga, donde has pasado hambre y has aguantado tus “necesidades” por tener que tocar una “chicotá” y no poder salirte de la formación. Por suerte, están esos amigos con los que hay risas mil.

¿Cuántas horas pasa un músico a lo largo del año en un autobús? ¿Cuántos conciertos cada fin de semana en pueblos lejos de tu casa? ¿Cuántos conciertos de domingo por la mañana y tenerte que quedar un sábado en casa cuando tus amigos salen de fiesta? ¿Cuántos planes de noviazgo que no se llevan a cabo porque tienes que tocar con tu banda? ¿Cuántas Semana Santa ha deseado tu pareja o amigos ver todas las procesiones contigo y pasar esa semana contigo, pero no puedes porque tienes que tocar con tu banda? ¿Cuántos amigos se han enfadado contigo porque tienes compromisos con tu banda y no puedes quedar con ellos?
Por todo eso, un músico no tiene por qué aguantar críticas sobre el esfuerzo que hacen cada año por poner sones en Semana Santa a una Hermandad, porque se puede criticar una marcha, pero no criticar el esfuerzo.


Por último, creo que es necesario aplaudir a los padres que se quedan hasta las tantas esperándote que llegues de tocar de madrugada, que te esperan con una sonrisa y algo de comer para que te vayas a la cama con mejor cuerpo, que te animan en esos momentos que no te apetece ir a ensayar o tocar en un acto, y aunque a ellos les gustaría pasar más tiempo contigo, solo desean que tú seas feliz, y saben que, tocando tu instrumento y poniéndote ese uniforme, eres feliz.


jueves, 27 de abril de 2017

No quiero a cobardes en las calles... por @MiguelGRizo

El pasado Viernes Santo, horas después de toda la movida de la Madrugá, lo único que oí de manera repetida fue: “Yo el año que viene no voy a la Madrugá, yo paso, no hay necesidad”. Estoy de acuerdo, no vengas. Ni tú ni todas las personas que tienen miedo. No quiero a cobardes en las calles de Sevilla en Semana Santa. Quiero tener a mi lado a personas (desconocidas y conocidas) que sepan estar y enfrentar este tipo de situaciones. Si vas a tener miedo, a gritar como una loca a la mínima situación, quédate en tu casa viendo Canal Sur o ElCorreoTV y deja a los demás vivir una noche tranquila, porque tu miedo lo único que hace es generar más miedo a los demás y crear un pequeño caos. Y lo digo porque sé que el año que viene, llegará Semana Santa, todo avanzará en su curso normal y cuando llegue la Madrugá de nuevo, este tipo de personas volverán a pisar las calles y a tener miedo a la mínima, y vuelta a empezar.

Algunos dicen que la manera de enfrentarlos es salir todos a la calle y ver las procesiones con valentía, naturalidad y normalidad. ¿Para qué? ¿Para que al mínimo ruido empiecen a correr hacia el infinito y más allá? Discrepo de esto. Al fin y al cabo, el único que debe salir a la calle es Él y su madre, y tened por seguro que siempre, siempre, siempre, va a estar acompañado. Y otra cosa tened por seguro, hay mucha gente que sobra de la Semana Santa.

Eduquemos a los niños en la valentía, y empapémonos de su ilusión y su inocencia. Ellos son la Semana Santa, en su mirada podemos encontrar el futuro de las Hermandades y de Sevilla. Vivan la Semana Santa con ellos y no corra, no tenga miedo, que estando Él ¿Qué malo te podría pasar?





sábado, 11 de marzo de 2017

Se acabaron los artículos sobre bandas... por @MiguelGRizo

No se puede decir nada un poco más alto en esta ciudad sin recibir mil comentarios acordándose de mi familia, y en el mundo de la música cofrade se magnifica por mil debido al “hooliganismo” de muchas bandas y del sector. La Ojana es lo que gusta.

Me cansa decir algo sobre una banda y recibir en mi bandeja de entrada de Twitter y Facebook mil mensajes acordándose de la vida privada de mi madre, o con “ánimo” de verme en persona y dejarme como un cuadro (aunque luego te giren la carita).

Aun diciendo que la calidad musical de esa banda es excelente, pero la gestión por parte de su “mandamás” es nefasta se acordarán de mis antepasados, sin ánimo de aceptar una crítica.

Me cansa leer siempre lo mismo de: “es que somos 100 músicos con sus vidas y sacrificios y estás echando por tierra nuestro trabajo”. Cuando he escrito varias veces al sacrificio de los músicos. Es absurdo.

“Es que yo estoy en la banda y el director es mi amigo y se lo que pasa y tú no tienes ni idea”. Como si las cosas las supiese solo un director de una banda…

Me parece correcto, e incluso bonito, el debate elegante y respetuoso y como nunca se llega a ese puerto, y debido a que le tengo un gran aprecio tanto a mi madre como a mis antepasados y a mi paciencia, decido no escribir más artículos de aquí en adelante sobre bandas ni sobre lo malo que hacen algunas al mundo. Se acabó. No tengo motivación ninguna para hacerlo.


Ahí os quedáis con vuestra música, por llamarlo de alguna manera, con vuestros hooligans y ojalá haya alguien que tenga el atrevimiento a contar lo que yo ya no voy a contar en artículos como éste.  Está claro que la OJANA predomina en la ciudad y en las redes sociales y es lo que os gusta y queréis. 


sábado, 11 de febrero de 2017

A los que reniegan de lo de fuera... por @MiguelGRizo

Hace unas semanas Meryl Streep hizo un magnífico discurso en la gala de los Globo de Oro de Hollywood, donde aprovechó para atizar, entre otros, a Donald Trump por sus políticas de exclusión y las recientes incitaciones a la violencia entre personas de distintas procedencias en Estados Unidos.
Viéndolo me hizo reflexionar sobre la Semana Santa de aquí y lo que “viene de fuera”. Y por ello vayamos por partes:

Imaginería:

Luis Ortega Bru, natural de San Roque (Cádiz) y cuenta con 23 obras en Sevilla, casi todas ellas conocidas.

El gran Juan de Mesa, era de Córdoba. Sevilla le debe su Señor. Destacar el Cristo del Amor, Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes, Virgen del Valle, Virgen de la Victoria, Cristo de la Conversión del Buen Ladrón y el Cristo Yacente del Santo Entierro.

Juan Martinez Montañés nació en Alcalá la Real, Jaén. Conocido por la gran obra de Jesús de la Pasión y los niños Jesus montañesinos.

Francisco Buiza nació en Carmona, y no en la Puerta de precisamente. Talló el Cristo de la Sangre, el Cristo de las Cigarreras y el Resucitado.

Sebastián Santos, el cual talló La Virgen del Refugio, María Santísima de la Concepción, el Señor de la Sagrada Cena o los Dolores del Cerro, era de Higuera de la Sierra, Huelva.

Antonio Eslava Rubio era natural de Carmona también. Talló la Virgen Dolores y Misericordia de la Hermandad de Jesús Despojado.

Ruiz Gijón, autor del Cristo de la Expiración, conocido popularmente como "El Cachorro" era natural de Utrera.

El conocido Juan de Astorga era de Archidona, o su hijo Gabriel, de Málaga también. Innumerables obras posee Juan de Astorga en Sevilla.

Antonio Illanes de Umbrete. De sus manos salieron el Cristo de la Lanzada, los titulares de la Hermandad de la Paz, el cristo de las Penas de San Roque, y la Virgen de las Tristezas, entre otros.

Alonso Alvárez de Albarrán, quien tallara la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad de la Carretería, era Jerezano.

José de Arce, quien tallara el Cristo de las Penas de la Estrella, se cree que era de Flandes.

Andrés de Ocampo, conocido por tallar el Cristo de la Fundación de los Negritos y tío de Francisco de Ocampo, quien tallara el Cristo del Calvario, eran naturales de Villacarrillo (Jaén).

Compositores:

Gámez Laserna. Nació en el año 1907 en la localidad jiennense de Jódar. Pasa la Virgen Macarena, María Santísima del Subterráneo, El Cachorro (Saeta Sevillana) y Sevilla Cofradiera entre otras.

Pedro Morales Muñoz nació en el 24 de enero del año 1923 en la localidad jiennense de Lopera. Esperanza Macarena, Virgen de Montserrat, Virgen de la Paz o Virgen de los Negritos entre otras.

Pedro Braña Martínez. Este músico asturiano nació en Candas en el año 1902. Nuestra Señora del Patrocinio o Coronación de la Macarena entre otras.

Abel Moreno Gómez. Este autor nació en el año 1944 en la localidad onubense de Encinasola. Difícil seleccionar varias marchas dedicadas a Sevilla.

Emilio Cebrián nació en Toledo y compuso la célebre marcha “Nuestro Padre Jesús”. Para muchos una de las mejores marchas que existen. 

José Font Marimont nació en Gerona y escribió marchas como “Quinta Angustia”.

Manuel Font Fernández, adaptó la obra Jone para banda, compuso Expiración, nació en Málaga.

Santiago Ramos Castro, compositor de “Virgen de las Aguas” nació en la población cacereña de Berzocana.

José de la Vega, autor de Valle de Sevilla, nació en Córdoba.

De los compositores actuales con marchas reconocidas encontramos a Victor Ferrer, compositor de “Mi Amargura” y es natural de Granada o el compositor de la marcha “Osanna in Excelsis” Oscar Navarro, que nació en Novelda (Alicante).

¿Con esto quiero decir que los imagineros y compositores naturales de Sevilla son peor que los anteriormente mencionados? No. Con esto quiero decir que muchas veces en lugar de mirarnos el ombligo tan bonito que tenemos y renegar de lo de fuera, deberíamos fijar la mirada un poco hacia el pasado para ver que han hecho “los de fuera” por la Semana Santa.

Por no hablar de la gran cantidad de músicos, capataces, costaleros, hermanos, miembros de juntas, priostes, etc. que actualmente vienen de fuera a aportar su granito de arena y hacer lo que más le gusta. 




lunes, 6 de febrero de 2017

Al director musical... por @MiguelGRizo



Hace unos días en una entrevista para la prensa morada el director musical de una famosa agrupación de Sevilla tuvo un desafortunado comentario, el cual cito textualmente: “No es normal, con todos mis respetos, que la Banda del Sol tenga siete hermandades, y Redención y nosotros sólo tres. Ahora se valora el amiguismo y otro tipo de cosas. Todo viene de una mala prensa que se hizo en su momento”.

¿De verdad es necesario intentar pisotear el prestigio y el buen hacer de una banda (de otra modalidad incluso) para dar pena?

No poseo antecedentes defensores de esta banda, pero si el SôL tiene ese número de contratos será por su forma de trabajar y por su estilo. ¿Qué ha pasado por unos malos años o ha tenido un bajón? Por supuesto, ¿Qué banda no lo ha tenido?, lo que pasa es que sus relaciones con las Hermandades con las que tiene contrato es fiel, y además probablemente sana.

En estos más de 40 años de historia de El SôL han contribuido por recuperar viejas tradiciones centenarias de Sevilla que se habían perdido, algo que ya de por sí es admirable. Por no hablar de si han tenido que perder la dignidad para mantener un contrato o bajarse los pantalones o dedicar un disco a una Hermandad, cosa que la banda de la cual eres director musical conoce y sabe hacer muy bien. Por lo que tendríais que replantearos varias cosas.

Si eres un poco inteligente, mirarías el número de pasos o misterios de Cristo que llevan banda de cornetas y/o agrupación. Ya te facilito yo las cifras:
30 pasos de Cristo llevan banda de cornetas y tambores y 10 agrupaciones.

Probablemente los músicos y sus dirigentes deberían invertir sus empeños y esfuerzos en ir más a los ensayos, ensayar más, practicar más para sonar mejor, y hablar menos. Sonando mejor se obtienen mejores contratos. No echemos las culpas a las “campañitas” de los medios.

Seguid así de gamberros, que a ver que Hermandad os defiende.



jueves, 10 de marzo de 2016

A los diputados de bandas... por @MiguelGRizo

Se conoce al Diputado de Banda como al encargado de confeccionar el repertorio de marchas para una banda detrás de una Hermandad que realiza Estación de Penitencia. Elabora una lista de marchas junto con la calle en la que debe ser interpretada. Aunque a veces se pasan esa lista por el arco de la Macarena y deciden cambiar una marcha en mitad de una calle a su antojo.

Normalmente esa lista de marchas rara vez se modifica de año en año. Se incluye alguna marcha nueva o se elimina una desfasada por otra. Casos puntuales o mínimos. Hasta ahí, nada criticable.

A mi parecer, creo que es necesario que dicho repertorio de marchas sea elaborado, no solo por el Diputado de Banda, sino, además, por el director de la propia banda. La razón es porque el Diputado de Banda usualmente es un cargo designado “a dedo” y que en la mayoría de los casos carece de unos conocimientos básicos de musicología, incluso sin entender demasiado el estilo musical de la Hermandad o de la propia banda. Habrá casos en los que no.

El músico, antes de ser músico, es persona, y toda persona tiene un límite físico. El labio como tal es un músculo que se desarrolla como cualquier otro, y que, como cualquier otro, también soporta fatiga y se cansa y no rinde igual que al principio del ejercicio. A lo largo de mis años como músico, rara vez he encontrado un repertorio de marchas que mezcle marchas “punteras” o “cañeras” con marchas más destinadas a descansar el labio, debido a su corta duración o melodía simple.

Está muy bien tocar “Esperanza de Triana Coronada” tres veces seguidas y tocar a continuación otra marcha que puede cansar un poco como puede ser “Saeta” con el arreglo de Guillermo Fernández Ríos, pero piense en el músico.

Por eso, pienso que el papel del director de una banda a la hora de confeccionar un repertorio es importantísimo. Hay que cuidar al músico, al igual que unos costaleros, también necesitan un descanso, y que mejor que el director para conocer las marchas y la opinión de los músicos. Además, si el Diputado de Banda elige una marcha de una baja calidad técnica que incluso puede restarle valor a la Hermandad o a la banda, el director puede aconsejarte que lo mejor es no interpretarla.

Por poner un ejemplo, cuando la banda de música del Maestro Tejera ponía sus sones tras la Virgen de la Victoria de la Hermandad de El Resucitado de Ayamonte, ésta le pedía a la banda que interpretarse marchas tipo “Callejuela de la O” y marchas que ustedes ya sabréis, y Tristán Becerra claramente se negaba a que su banda tocase tales marchas. Acto para mí que engrandece a una banda, ya que tienen un estilo y si la contratas es lo que hay.

Por no hablar de los capataces que libremente han querido elegir una marcha u otra sin saber que son una basura. Aunque también hay que decir que los capataces (si están formados y saben del tema) deben formar parte de la comisión de elaboración de un repertorio, al fin y al cabo, son los que mandan delante de un paso y los que conocen la forma de andar de sus hombres, y si están más cansados en algún momento u otro.

También está muy bien como espectador ver una cofradía siempre con música, pero piense también en esos músicos, y el esfuerzo y sacrificio que hacen por estar ahí, y que normalmente están cansados del día anterior por haber tocado detrás de un palio ocho horas seguidas, porque habría otro Diputado de Banda que no le importaría reventar a un músico y llevarlo hasta el extremo.

Por último, ante la crítica escrita anteriormente, propongo a las Hermandades y Diputados de Bandas que aún no hacen eso, que lleven a cabo la elaboración de sus repertorios consultando con el Director de la Banda y los capataces, mejorareis como Hermandad.