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sábado, 11 de marzo de 2017

Se acabaron los artículos sobre bandas... por @MiguelGRizo

No se puede decir nada un poco más alto en esta ciudad sin recibir mil comentarios acordándose de mi familia, y en el mundo de la música cofrade se magnifica por mil debido al “hooliganismo” de muchas bandas y del sector. La Ojana es lo que gusta.

Me cansa decir algo sobre una banda y recibir en mi bandeja de entrada de Twitter y Facebook mil mensajes acordándose de la vida privada de mi madre, o con “ánimo” de verme en persona y dejarme como un cuadro (aunque luego te giren la carita).

Aun diciendo que la calidad musical de esa banda es excelente, pero la gestión por parte de su “mandamás” es nefasta se acordarán de mis antepasados, sin ánimo de aceptar una crítica.

Me cansa leer siempre lo mismo de: “es que somos 100 músicos con sus vidas y sacrificios y estás echando por tierra nuestro trabajo”. Cuando he escrito varias veces al sacrificio de los músicos. Es absurdo.

“Es que yo estoy en la banda y el director es mi amigo y se lo que pasa y tú no tienes ni idea”. Como si las cosas las supiese solo un director de una banda…

Me parece correcto, e incluso bonito, el debate elegante y respetuoso y como nunca se llega a ese puerto, y debido a que le tengo un gran aprecio tanto a mi madre como a mis antepasados y a mi paciencia, decido no escribir más artículos de aquí en adelante sobre bandas ni sobre lo malo que hacen algunas al mundo. Se acabó. No tengo motivación ninguna para hacerlo.


Ahí os quedáis con vuestra música, por llamarlo de alguna manera, con vuestros hooligans y ojalá haya alguien que tenga el atrevimiento a contar lo que yo ya no voy a contar en artículos como éste.  Está claro que la OJANA predomina en la ciudad y en las redes sociales y es lo que os gusta y queréis. 


lunes, 6 de febrero de 2017

Al director musical... por @MiguelGRizo



Hace unos días en una entrevista para la prensa morada el director musical de una famosa agrupación de Sevilla tuvo un desafortunado comentario, el cual cito textualmente: “No es normal, con todos mis respetos, que la Banda del Sol tenga siete hermandades, y Redención y nosotros sólo tres. Ahora se valora el amiguismo y otro tipo de cosas. Todo viene de una mala prensa que se hizo en su momento”.

¿De verdad es necesario intentar pisotear el prestigio y el buen hacer de una banda (de otra modalidad incluso) para dar pena?

No poseo antecedentes defensores de esta banda, pero si el SôL tiene ese número de contratos será por su forma de trabajar y por su estilo. ¿Qué ha pasado por unos malos años o ha tenido un bajón? Por supuesto, ¿Qué banda no lo ha tenido?, lo que pasa es que sus relaciones con las Hermandades con las que tiene contrato es fiel, y además probablemente sana.

En estos más de 40 años de historia de El SôL han contribuido por recuperar viejas tradiciones centenarias de Sevilla que se habían perdido, algo que ya de por sí es admirable. Por no hablar de si han tenido que perder la dignidad para mantener un contrato o bajarse los pantalones o dedicar un disco a una Hermandad, cosa que la banda de la cual eres director musical conoce y sabe hacer muy bien. Por lo que tendríais que replantearos varias cosas.

Si eres un poco inteligente, mirarías el número de pasos o misterios de Cristo que llevan banda de cornetas y/o agrupación. Ya te facilito yo las cifras:
30 pasos de Cristo llevan banda de cornetas y tambores y 10 agrupaciones.

Probablemente los músicos y sus dirigentes deberían invertir sus empeños y esfuerzos en ir más a los ensayos, ensayar más, practicar más para sonar mejor, y hablar menos. Sonando mejor se obtienen mejores contratos. No echemos las culpas a las “campañitas” de los medios.

Seguid así de gamberros, que a ver que Hermandad os defiende.



jueves, 10 de marzo de 2016

A los diputados de bandas... por @MiguelGRizo

Se conoce al Diputado de Banda como al encargado de confeccionar el repertorio de marchas para una banda detrás de una Hermandad que realiza Estación de Penitencia. Elabora una lista de marchas junto con la calle en la que debe ser interpretada. Aunque a veces se pasan esa lista por el arco de la Macarena y deciden cambiar una marcha en mitad de una calle a su antojo.

Normalmente esa lista de marchas rara vez se modifica de año en año. Se incluye alguna marcha nueva o se elimina una desfasada por otra. Casos puntuales o mínimos. Hasta ahí, nada criticable.

A mi parecer, creo que es necesario que dicho repertorio de marchas sea elaborado, no solo por el Diputado de Banda, sino, además, por el director de la propia banda. La razón es porque el Diputado de Banda usualmente es un cargo designado “a dedo” y que en la mayoría de los casos carece de unos conocimientos básicos de musicología, incluso sin entender demasiado el estilo musical de la Hermandad o de la propia banda. Habrá casos en los que no.

El músico, antes de ser músico, es persona, y toda persona tiene un límite físico. El labio como tal es un músculo que se desarrolla como cualquier otro, y que, como cualquier otro, también soporta fatiga y se cansa y no rinde igual que al principio del ejercicio. A lo largo de mis años como músico, rara vez he encontrado un repertorio de marchas que mezcle marchas “punteras” o “cañeras” con marchas más destinadas a descansar el labio, debido a su corta duración o melodía simple.

Está muy bien tocar “Esperanza de Triana Coronada” tres veces seguidas y tocar a continuación otra marcha que puede cansar un poco como puede ser “Saeta” con el arreglo de Guillermo Fernández Ríos, pero piense en el músico.

Por eso, pienso que el papel del director de una banda a la hora de confeccionar un repertorio es importantísimo. Hay que cuidar al músico, al igual que unos costaleros, también necesitan un descanso, y que mejor que el director para conocer las marchas y la opinión de los músicos. Además, si el Diputado de Banda elige una marcha de una baja calidad técnica que incluso puede restarle valor a la Hermandad o a la banda, el director puede aconsejarte que lo mejor es no interpretarla.

Por poner un ejemplo, cuando la banda de música del Maestro Tejera ponía sus sones tras la Virgen de la Victoria de la Hermandad de El Resucitado de Ayamonte, ésta le pedía a la banda que interpretarse marchas tipo “Callejuela de la O” y marchas que ustedes ya sabréis, y Tristán Becerra claramente se negaba a que su banda tocase tales marchas. Acto para mí que engrandece a una banda, ya que tienen un estilo y si la contratas es lo que hay.

Por no hablar de los capataces que libremente han querido elegir una marcha u otra sin saber que son una basura. Aunque también hay que decir que los capataces (si están formados y saben del tema) deben formar parte de la comisión de elaboración de un repertorio, al fin y al cabo, son los que mandan delante de un paso y los que conocen la forma de andar de sus hombres, y si están más cansados en algún momento u otro.

También está muy bien como espectador ver una cofradía siempre con música, pero piense también en esos músicos, y el esfuerzo y sacrificio que hacen por estar ahí, y que normalmente están cansados del día anterior por haber tocado detrás de un palio ocho horas seguidas, porque habría otro Diputado de Banda que no le importaría reventar a un músico y llevarlo hasta el extremo.

Por último, ante la crítica escrita anteriormente, propongo a las Hermandades y Diputados de Bandas que aún no hacen eso, que lleven a cabo la elaboración de sus repertorios consultando con el Director de la Banda y los capataces, mejorareis como Hermandad.